Internacional

Londres reclama la sustitución del Protocolo de Irlanda por un nuevo acuerdo

La Comisión Europea acepta modificar el documento, pero no renegociar uno nuevo

El secretario de Estado para el Brexit David Frost ha reclamado este martes la sustitución del Protocolo de Irlanda por un nuevo acuerdo y ha advertido a la UE que cometería un “error de juicio histórico” si renuncia a una renegociación con Londres del punto más polémico del acuerdo del Brexit.

Las declaraciones de Frost, durante un discurso en Lisboa, han creado un gran malestar en la Comisión Europea, que el miércoles hará pública la postura comunitaria para “mejorar” el Protocolo, pero en ningún caso renunciar a él o renegociarlo desde cero. La falta de acuerdo entre Bruselas y Londres por la cuestión de Irlanda del Norte podría desatar en última instancia una guerra comercial de imprevisibles consecuencias.

Sin esperar siquiera a que la UE presente sus propuestas, incluidas las “exenciones a productos de identidad nacional” entre Gran Bretaña a Irlanda del Norte para poner fin a la así llamada “guerra de las salchichas”, el Reino Unido ha advertido que podrá activar unilateralmente en las próximas semanas el “freno de mano” previsto en el artículo 16 del texto legal.

En su tercer discurso en un mes, David Frost fue más allá de sus anteriores amenazas y llegó a acusar incluso a la UE de haber utilizado el Protocolo de Irlanda para “animar a las fuerzas políticas a dar la vuelta al resultado del referéndum, o al menos para mantenernos alineados”.

“El Protocolo ha sido la mayor fuente de desconfianza entre nosotros y tenemos todas las razones para intentar arreglar esto”, agregó Frost, que alegó también que la UE se “extralimitó” en el momento de la negociación y reconoció que el Reino Unido sabía de antemano que “algunas partes del Protocolo iban a ser problemáticas”.

El secretario de Estado para el Brexit admitió que su país ha mantenido una “relación irascible” con la UE e instó a Bruselas a entender que el Reino Unido “no tiene el interés de adecuarse a las reglas de la UE” y que un elemento fundamental de la retirada fue la “democracia”.

La raíz del problema es que el Protocolo establece lo más parecido a una aduana interna en el Mar de Irlanda, precisamente para evitar el regreso a una frontera dura dentro de la isla. A diferencia del resto del Reino Unido, Irlanda del Norte sigue alineada con el mercado único, lo que obliga a establecer controles en Belfast y en sus principales puertos.

Desde el final del período de transición del Brexit, en enero pasado, los controles de la UE causaron problemas de suministros en los supermercados. El malestar social fue aprovechado por las fuerzas unionistas para encender la mecha de los disturbios del pasado abril, en uno de los mayores episodios de violencia en Belfast desde la firma del Acuerdo de Paz del Viernes Santo en 1998.

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